AL CALOR DE UNA BUENA SOPA CASTELLANA

 

Hoy queremos dar la importancia que se merece a uno de nuestros platos típicos, la sopa castellana. Con ingredientes sencillos pero con resultados reconfortantes, las sopas de ajo se elaboran fundamentalmente con un buen caldo, pan de Valladolid, daditos de jamón ibérico, pimentón, laurel, ajo laminado, aceite de oliva y huevos.

 

Su fácil elaboración ha hecho de este plato uno de los más conocidos de la gastronomía de Castilla y León, dónde van de la mano el ajo para dar aroma, un buen pan de Valladolid y el jamón ibérico para darle su toque tradicional, al que se suma un caldo de carne y jamón para darle sabor, pimentón para darle color y fuego para calentar el agua sin que llegue a hervir. Ya sólo queda remover la mezcla y esperar a que el calor haga su tarea para disfrutarlas en la mejor compañía.

 

El toque final, unos minutos antes de servir, suele ser añadir los huevos y remover o bien, si se opta por repartir en cazuelas de barro individuales, escalfar un huevo en cada una de ellas. Y si se prefiere la sopa castellana costrada, se echaría el huevo batido y se terminaría en el horno.

 

Hay muchas variantes de esta sopa dependiendo de las comarcas de Castilla y León y en algunas provincias, se asocia a la Semana Santa como en León y en Zamora. Así que seguro que a más de uno le ha reconfortado su calor.

 

Imposible resistirse a unas calentitas  sopas castellanas en su recipiente de barro acompañado por un buen vino tinto de nuestra Tierra de Sabor.

 

¿Sabías qué…?

Se trata de un plato rico en proteínas, hidratos de carbono complejos (base de nuestra alimentación) y antioxidantes, entre otros. Además, el hecho de que se condimente con pimentón, puede evitar la adición de sal gracias a su intenso sabor.

detalle_imagen_galeria_tds