Espárrago de Tudela de Duero: cultivo artesanal y tacto al paladar.

Documentos del siglo XV ya avalan el cultivo del espárrago en la localidad vallisoletana de Tudela de Duero. Su calidad le convirtió durante siglos en un preciado manjar digno de reyes, como los Católicos, a los que se enviaron desde el Concejo de la Villa “mazos de espárragos” para agasajar y obtener su favor.

 

El cultivo del espárrago sigue siendo tan artesanal como antiguamente. Un terreno arenoso, con abono natural, se prepara durante un año que es lo que tarda en desarrollarse el semillero de cepas esparragueras o garras.

 

Una vez hechas las zanjas se plantan sobre los cerros las cepas conseguidas en el semillero, a una profundidad de cincuenta centímetros y una distancia entre ellas superior a un metro. A los dos años de la plantación comienzan a recogerse los primeros espárragos aunque la producción normal no llega hasta el tercer año, pudiendo tener entonces la esparraguera una vida fructífera de seis años.

 

Los frutos sólo se recolectan dos veces al día durante los meses de abril, mayo y junio y hay que hacerlo con especial mimo. Tras localizar su presencia bajo tierra, se escarba con el gancho apropiado para extraerlo mediante un tubo y colocarlo en la cesta con sumo cuidado.

 

Ese tacto en el proceso que lleva el producto hasta la mesa, se traslada íntegro al paladar. Su calidad y sabor son tales que la mejor forma de comer el espárrago de Tudela es hacerlo tras cocerlo sin añadirle nada.

 

Disfrútalo en la Feria de Exaltación del Espárrago que se celebra en Tudela de Duero el último fin de semana de mayo.

 

Más información y fotos: www.aytotudela.es

 

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