El origen de Halloween: Samhain, las procesiones de ánimas y otras costumbres

La idea de que octubre es el mes tenebroso por excelencia ha ganado mucho peso en España en los últimos años. Las calabazas con velas, los “truco o trato”, las fiestas de disfraces, los sustos y las gominolas se han convertido en un indispensable para nosotros cuando se acerca el día 31. Todo ello se lo debemos a la fiesta de Halloween, que cada año se gana un hueco más grande en los corazones de niños y adultos.

 

Cuando pensamos en esta celebración, nuestra mente nos transporta directamente a Estados Unidos, país en el que tiene una gran popularidad y del que hemos heredado muchas costumbres relacionadas con este divertido culto a las ánimas. Pero, ¿podemos decir que Halloween es una fiesta 100% americana? ¡Ven con nosotros a descubrirlo!

 

Halloween, lejos de ser una festividad originaria de Norteamérica, debe sus orígenes a los pueblos celtas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, que realizaban una gran ceremonia cuando se acercaban estas fechas para conmemorar el final de la etapa de cosecha. ¡Tantos años intentando imitar a América y resulta que todo surgió en Europa!

 

Como esta tradición tenía lugar al finalizar el otoño, los celtas la bautizaron con el nombre de “Samhain”, palabra gaélica que significa “el final del verano”. En ella, despedían a Lugh, su dios del sol, ya que en este momento se marcaba el inicio de días mas cortos y noches más largas.

 

¿Y qué tiene que ver esto con los fantasmas y el terror? Bien, este día también se conmemoraba el fin del año céltico, que tenía lugar en otoño. La caída de las hojas de los árboles tan característica de esta época, y que tanto disfrutamos en Castilla y León, significaba para ellos el fin de la muerte y la iniciación de una nueva vida.

 

Los celtas, al igual que otras muchas culturas prehispánicas, estaban convencidos de que esa noche los espíritus de los muertos regresaban a visitar el mundo de los mortales. Para conmemorar “la vuelta de los muertos” tenían como costumbre dejar una ofrenda de comida y dulces en la puerta de las casas y encender velas para guiar a las almas el camino hacia la luz, donde descansarían junto a Lugh.

 

Estas tiernas costumbres de cariño hacia los que se han ido, pasaron de generación en generación y, con la inmigración europea a Estados Unidos en el siglo XIX, se asentaron en América dando lugar a la terrorífica y dulce noche de Halloween.

 

La tradición de Halloween en Castilla y León

La palabra “Halloween” viene de la frase “All Hallow’s Eve”, que en español se traduce como “Víspera de todos los Santos”. Y es que los celtas no eran los únicos que pensaban que el mes de octubre era el momento en el que la frontera entre los vivos y los muertos desaparecía y los espíritus regresaban al mundo de los mortales. En muchos pueblos de nuestra tierra, por ejemplo, este pensamiento dio lugar a costumbres como los magostos, una tradición típica de la comarca leonesa de El Bierzo en la que cada castaña asada significaba la liberación de un alma.

 

Mucho antes de que niños disfrazados de vampiros y fantasmas fueran casa por casa pidiendo golosinas, la Procesión de las Ánimas ya era una celebración muy popular en Castilla y León. Durante este recorrido, las almas, vestidas de blanco o de negro, deambulaban por las calles de los pueblos castellano y leoneses pidiendo dinero casa por casa -¿os suena?- hasta llegar al cementerio. Esta tradición se sigue celebrando hoy en día en las zonas rurales de Zamora durante la noche del 2 de noviembre.

 

¿Ya tienes ganas de pasar miedo? Disfruta de este día tan especial en compañía de unos riquísimos buñuelos y huesos de santo con ingredientes 100% de Castilla y León-Tierra de Sabor…¡deliciosos!

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