La noche mágica de los Reyes Magos

Los más pequeños de la casa invaden con su alegría, inocencia y sinceridad sin límites las calles de los pueblos y ciudades, esperando ansiosos la cabalgata. Los Reyes Magos reparten magia e ilusión, haciendo volar la imaginación de los niños  y  moviendo el corazón de los más grandes, volcando cariño en cada regalo, ideando una comida especial para finalizar estos días entrañables…

 

Si hay una noche mágica en Navidad es la noche de los Reyes Magos, los niños tienen un brillo especial en sus ojos porque  hace días redactaron su carta y saben que está en manos de su Rey Mago preferido. Todo está preparado, los zapatos de toda la familia perfectamente colocados, junto al vaso de leche con el polvorón para que repongan fuerzas los de Oriente. Al acostarse la emoción es inevitable, recibirán una grata visita que hará realidad, al menos, parte de sus sueños. A la mañana siguiente se desayuna con mucha alegría el riquísimo Roscón de Reyes  y los mejores dulces artesanos, saboreando la magia del último día del período navideño y expectantes ante la sorpresa que podemos encontrar en su interior.

 

¿Qué conocemos de esta bonita tradición? San Mateo nos relata la visita de los Reyes Magos en la Biblia, para adorar al Niño Jesús: “Sitúa en tiempos del rey Herodes, en Belén de Judea a unos magos procedentes del Oriente que llegaron a Jerusalén, diciendo: « ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarle»”. Aquella estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos, los fue guiando hasta que se detuvo, indicando el  lugar donde estaba el niño y generando en ellos una gran alegría. San Mateo nos transmite también lo que se encontraron al entrar en la casa de Jesús: “vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra. Avisados en sueños para que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino”.

 

En el siglo IX se les designó por primera vez con sus nombres actuales y en lo que se refiere a la estrella que les guió, se han hecho muchas conjeturas, la hipótesis mayoritaria afirma que podría haberse tratado de un cometa. Más adelante el Papa San León estableció que eran tres los Reyes Magos que fueron a adorar al niño Jesús guiados por una estrella: Melchor, Gaspar y Baltasar. La representación con la que se les conoce hoy sigue el estereotipo basado en la descripción hecha en el siglo XIV por un monje benedictino, Beda, que los define en un códice: Melchor, originario de Europa, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color. Gaspar, asiático, el más joven y rubio de los tres. Baltasar, de raza negra, procedente de África. Llevando consigo tres preciados regalos: oro, símbolo de Rey, incienso, de Dios y la mirra,  del hombre.

 

Sea como fuere, la fe y el misterio envuelven la noche mágica de los Reyes Magos y hacen que nos acordemos de los niños que todos llevamos dentro, recuperando la ilusión. ¡Feliz día de Reyes!

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