Valentín, el santo que desafió al Imperio Romano por amor

En Tierra de Sabor estamos convencidos de que el verdadero motor del mundo es el amor. Y en Castilla y León es casi imposible no vivir enamorado del sinfín de suculentos alimentos que nos deleitan a cada paso, pero hoy nos gustaría hablarte del amor más puro, el que se siente por otra persona y que tiene un día por excelencia ¡El 14 de febrero, San Valentín! Un caudal inmenso de cariño que nos hace sonreír y sentirnos completos.

 

Aunque pueda parecer lo contrario, San Valentín no es un “invento” moderno, sino que se viene celebrando desde hace siglos, concretamente desde la época de la Antigua Roma. Si bien es cierto que su origen concreto sigue cubierto de un halo de misterio, lo que está claro es que está unido de manera indisoluble a la figura de un joven sacerdote llamado Valentín.

 

Su historia es la de un clérigo de la Roma del siglo III que desafió al emperador Claudio II El Gótico para que el amor de muchos jóvenes pudiera brotar como lo hace el trigo en los campos de Castilla y León. ¿Te suena el dicho “haz el amor y no la guerra”?, pues Valentín lo cumplió a rajatabla. Y es que el emperador promulgó una ley por la que impedía a los jóvenes contraer matrimonio, con la intención de que estos no tuvieran distracciones para alistarse en el ejército y luchar por el Imperio Romano.

 

El Valentín de nuestra historia, ese que hoy le da el sentido al Día de los Enamorados, no estaba de acuerdo con esa ley y no se limitó a decirlo, sino que además obró en su contra. Lo hizo, como no, celebrando de forma clandestina uniones matrimoniales entre jóvenes enamorados, de manera que fue todo un desafío para el emperador.

 

 

Como puedes imaginar, la suerte de Valentín no fue la mejor. El sacerdote fue arrestado y enviado a una mazmorra, donde tendría un final funesto. No obstante, antes devolvió la vista a Julia, la hija del oficial encargado de su custodia, un milagro que le valió su santificación pero no le libró de la muerte. Valentín fue lapidado y decapitado el 14 de febrero del año 269.

 

Cuenta la leyenda que Valentín enamorado de Julia, escribió una nota a su amada en la que firmaba “De tu Valentín”. Esta, llena de gratitud, plantó un almendro junto a la tumba de Valentín. Un árbol que floreció como el sol de nuestra tierra en verano, implacable y precioso, un símbolo que expresa la amistad y el amor verdaderos.

 

Tierra de amor

 

Este amor, que hoy es elevado a los altares de nuestro calendario para celebrarlo cada año, tiene un sabor especial en nuestra tierra. Y es que son muchos los productos con el sello Tierra de Sabor que pueden empujar a tu cerebro a que la química surja efecto y te sientas como alcanzado por una flecha de Cupido.

 

Desde el archiconocido efecto del chocolate artesano, el cual hace incrementar los niveles de serotonina, hasta los efectos afrodisíacos de la miel, estimulante natural y casi inmediato. Son muchos los alimentos que no solo son puro amor, si no que además lo favorecen y nos hacen sentir sus deliciosas consecuencias en nuestro cerebro.

 

Frutas y verduras como las zanahorias o los higos también son amigos del amor y sus experiencias sensoriales. Las primeras debido a su estructura química, muy similar a las feromonas por el alto contenido en vitamina A, mientras que los segundos son utilizados desde la Antigua Grecia para representar la fertilidad. Sin olvidar el vino, que relaja y estimula nuestros sentidos, siempre con un consumo moderado y responsable.

 

Como puedes ver, hay multitud de productos en Tierra de Sabor que hacen que esta también sea una tierra de amor. Te invitamos a descubrirla y hacer tu elección en https://market.tierradesabor.es/

 

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