Sopas de Ajo, tradición al alba

Cuenta la tradición zamorana que al alba se desayunaban “sopas de ajo” después de las procesiones nocturnas. Hoy se vive la tradición y se palpa en la Semana Santa zamorana, es costumbre comer las “sopas de ajo” el viernes Santo de madrugada (siguiendo la procesión del Jueves Santo que dura hasta las doce de la mañana). A las siete de la mañana se hace una parada para que descansen los cofrades y es entonces cuando se comen las sopas de ajo. Si conoces a alguien que vive por donde pasa la procesión, ya estás invitado a subir a su casa a comerlas y algunos hasta bajan la cazuela de barro.

 

Las fuentes nos dicen que las “sopas de ajo” tenían un origen humilde, muy vinculado a esta etapa de ayuno y abstinencia. Nos cuentan que circulaban recetas por las casas y cofradías. En ellas, lo fundamental era aprovechar de manera ingeniosa el pan sobrante para realizar un plato de cuchara consistente que sustituyera a la carne. Además se añadía la particularidad de ser un almuerzo que protegía y calmaba los estómagos con la mucosa irritada y que gracias a las propiedades del ajo reforzaba las defensas ante la temida gripe. También al alba en las mañanas frías tenían que levantarse porque esperaba una dura jornada de trabajo en el campo, las “sopas de ajo” proporcionaban entonces la energía necesaria para seguir con la dura labor.

 

Tradiciones a parte, el olor y calor de las “sopas de ajo” nos reconfortan, haciendo de ellas una receta ideal para estos días, sólo tienes que conseguir los mejores ingredientes de Castilla y León, fijándote en nuestro corazón amarillo para disfrutar de ellas en tu casa.

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