Candeleda, el sabor natural de un pueblo mágico

¿Se puede tener todo? En algunos sitios parece que sí.

 

Imagina un pueblo situado en la ladera de una imponente sierra con valles y llanos rematando un cuadro perfecto en el que el clima es siempre benévolo. La privilegiada situación favorece también la producción agrícola y ganadera y las nevadas montañas garantizan el agua.

 

¿Quiéres saber dónde está? No hace falta irse muy lejos, hablamos de Candeleda. La localidad abulense se ubica a 430 metros de altitud pero sus ‘espaldas’ están bien cubiertas por las altas cumbres de Gredos en las que destacan los 2.594 metros del pico Almanzor. Sin moverse, simplemente girando la cabeza se pierde la vista en el Valle del Tiétar y las cercanas provincias de Toledo y Cáceres.

 

Este paraíso natural goza además de un clima impensable en el resto de la provincia lo que le permite denominarse la ‘Andalucía de Ávila’ y ser destino de turistas que acaban convirtiéndose en visitantes habituales dada la atracción de esta zona.

 

A la arquitectura popular y las actividades que se organizan en Candeleda se unen múltiples posibilidades de disfrute tanto en la montaña como en los espacios acuáticos que se encuentran cerca. Y como era de esperar, un lugar mágico no lo sería tanto si no gozara de una exquisita gastronomía. El pimentón, el queso de cabra, el aceite de oliva, los higos y las cerezas son señas de identidad de esta tierra.

 

Candeleda, tierra del sabor más natural.

 

 

Fotografías por gentileza del Ayuntamiento de Candeleda.

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