Pedro Ballesteros, primer español Master of Wine

Dicen de Pedro Ballesteros que es un sabio, de hecho fue durante mucho tiempo en España el único Master of Wine (MW) y uno de los mejores comunicadores que posee el vino español, entusiasta, cercano y sobre todo, humilde, por eso es para Tierra de Sabor, un verdadero honor compartir estos minutos con él.

 

  1. Por favor, ilústranos, ¿qué es un Master of Wine y qué cualidades ha de poseer?

Un MW es alguien que es miembro del Institute of Masters of Wine. Para conseguirlo, hay que ser admitido en un programa de 3 años de formación, aprobar los exámenes y firmar un código ético. Para ser admitido en el programa hay que ser un profesional del mundo del vino con cualificaciones suficientes, ser respaldado por un MW, y pasar un examen de entrada. Dentro del programa, hay una serie de exámenes (el del segundo año es el examen que tiene mucha fama por sus características), y producir una tesis de investigación.

Aparte de la capacidad de pasar todas las pruebas, las cualidades oficiales de un MW tienen que ser el respeto al código ético y deontológico. Luego hay gente de personalidades y profesiones muy diversas. Estoy muy orgulloso de todos los MW españoles, cada uno en lo suyo son todos gente que te da mucho, y que admiro.     

 

  1. Has mencionado en alguna ocasión que lo que realmente te enamoró del vino no fue la bebida como tal, su magia en la elaboración y su connotación social, ¿cuéntanos cómo sucedió?

Lo primero que me atrajo al vino fue la magia de las fermentaciones, esa magnífica capacidad de crear ecosistemas complejos y cambiantes en minutos, en los que el vino no es más que el sustrato, las luchas de vida y muerte que se suceden durante la fermentación, las poblaciones variables….Luego me atrajo la viticultura, que es el ecosistema lento, las decisiones que no tienen atajos, el respeto a los ciclos y los tiempos de la naturaleza, aprender a empatizar para obtener parte de lo que se quiere. Al fin me gustó el vino como bebida, aprendí a catar y a leer los vinos en la nariz y la boca, algo en lo que todavía me siento un aprendiz. Y ahora lo que más me gusta es todo lo anterior más pensar el vino, los paisajes y sociedades detrás de cada vino, las consecuencias del viñedo en los territorios y las esperanzas. En ello estoy.

 

  1. Para todos los profesionales y aficionados a la cata, ¿qué consejo les darías para convertirse en mejores catadores?

Primero, aprender con método. El método es importante hasta para amar. No me importa el método, pero que se tenga uno. No catamos vinos para embriagarnos ni para el placer estético y desordenado, sino para comunicar. Tenemos la obligación, por respeto a los demás y a nosotros mismos, de catar seriamente. Dentro de cualquier método, hay que tener dos elementos clave: independencia y concentración. Para juzgar un vino hay que catarlo sin prejuzgar, y eso es bastante difícil. Segundo, catar mucho a ciegas, pero no buscando identificar vinos, lo que al final es un juego sin interés, sino para entender lo que tiene y lo que significa cada vino. Tercero, ser curioso y abierto. Cuarto, respetar cada vino, porque representa el trabajo de muchas personas, y cada catador, porque cada uno es como es, y nadie mejor que otro. Por fin, catar mucho, mucho, y beber poco.   

 

  1. Tenemos la gran suerte de contar con tu presencia en la exclusiva cata Duero Tasting Experience 2020, ¿qué opinas de la evolución del vino de calidad de Castilla y León? ¿y cómo valoras el esfuerzo por la recuperación de las variedades minoritarias en peligro de extinción?

Castilla y León ha sufrido de dificultades históricas para comercializar sus vinos. Hasta que se inventaron los camiones y las autopistas, las montañas que le rodean eran un aislamiento enorme. En 1967, el más grande historiador del vino castellano, Alain Huetz de Lemps, predecía la desaparición de Ribera del Duero, incapaz de competir con La Mancha. ¡Como han cambiado las cosas¡ El patrimonio ampelográfico de Castilla y León es una joya, probablemente hija del aislamiento secular de La Raya, pero que hoy se puede valorizar con gran provecho. Los trabajos de ITACYL merecen toda mi admiración y aprecio. El papel del sector público en el vino tiene que ser el de ser visionario, el de encontrar los medios mediante los que esta región ofrecerá propuestas de vida esperanzada y digna a las futuras generaciones. El rescate de las variedades autóctonas es una iniciativa que estoy seguro que será histórica. ¡Pero cuidado, que queda mucho trabajo por hacer! Habría que crear alianzas más de confianza con los productores, diseñar planes de valorización del territorio, defender el viñedo y el campo propios de los ataques salvajes de los especuladores del vino….Hay también mucho por investigar, sobre la viticultura, el uso de recursos, el cambio climático, los compromisos medioambientales, la economía circular y el vino…    Pero, creo que Castilla y León están muy bien posicionados para poder hacer lo que deben hacer los poderes públicos. Ya se podrá dar más dinero a ITACYL y menos, muchísimo menos, a las destilaciones.    

 

  1. En tu opinión, ¿cuáles serían los próximos retos y objetivos a cumplir para que España ocupe el papel de país vinícola de referencia que se merece?

Amor de verdad al país, amor a las próximas generaciones, tener la visión de un país que no esté vacío en su interior mientras que millones de personas se apelotonan en ciudades, pensar en la dignidad, saber que el único futuro digno es el que pasa por la formación a todos los niveles, muy en particular al nivel de la investigación y de la creatividad libre. Si no hacemos eso, seguiremos siendo el país de segunda que somos, un país que ha invertido cantidades ingentes en querer parecerse a Francia y a otros, en lugar de ser mejor que lo que se era. También, ser menos hipócritas y más valientes, defender el precio de la uva, que es lo que mantiene el campo, impedir la depredación agresiva que hacen algunas bodegas con esos precios, renunciar a ser barato para empezar a ser bueno. 

 

  1. Para ti, ¿cuándo es el mejor momento del día para compartir la vida con una copa de vino?

Prefiero compartir las copas de vino con personas, de preferencia amadas. Y, entonces, el momento viene solo.

 

  1. Y por último, ¿qué frase elegirías para describir tu relación con el vino?

Gracias, vino.

 

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