Helados artesanos: el sabor del verano con Tierra de Sabor
El origen del helado se remonta a miles de años atrás, donde la civilación china o en la antigua roma ya mezclaban hielo con miel y frutas.

Cuando pensamos en verano, inevitablemente nos vienen a la cabeza los helados, los helados artesanos. Su frescura, sus colores y ese sabor que nos transporta a la infancia lo convierten en uno de los grandes protagonistas de la temporada.
Pero este dulce placer frío tiene una historia que va mucho más allá de una simple moda o estación. Los helados nos han acompañado desde hace siglos, reinventándose con el paso del tiempo y adaptándose a cada cultura. Hoy, en pleno auge de lo natural y lo local, vuelven a conquistarnos con versiones artesanas que recuperan lo auténtico, respetan los ingredientes y vuelven a “lo de toda la vida”. Y en Castilla y León, lo hacen con el sello de calidad de Tierra de Sabor, que apuesta por productores que elaboran helados artesanos con alma y origen.
Un sabor con siglos de historia
El origen del helado se remonta a miles de años atrás, donde la civilación china o en la antigua roma ya mezclaban hielo con miel y frutas. Posteriormente fue evolucionando hasta lo que conocemos actualmente como helado.
Hoy en día podemos encontrar un gran abanico de posibilidades: desde el clásico helado de crema, hasta sorbetes, granizados o polos. Pero no todos son iguales, ya que el helado industrial y el helado artesano se diferencian principalmente en el proceso de elaboración, los ingredientes utilizados y, por supuesto, en el sabor y la textura.
El helado artesano se elabora en pequeñas cantidades, sin aditivos artificiales, y con ingredientes naturales de proximidad. Se trabaja con mimo, en obradores donde el control del proceso es total. No hay producciones en masa, ni conservantes: solo leche, fruta, azúcar y creatividad.
Si aún no has probado un helado con el sello Tierra de Sabor… este verano es tu momento.
Sabores que viajan: helados artesanos con alma de Castilla y León
Bajo el sello Tierra de Sabor, algunos de nuestros productores han llevado el helado a otro nivel. Es el caso de Federico Cuesta González, maestro heladero de Palencia que elabora, desde 2003, helados artesanos con leche fresca y frutas naturales, sin aditivos ni aromas artificiales. ¿Su resultado? Unos helados sanos, ligeros y con un sabor increíble. Su trabajo representa la esencia del producto local: auténtico, natural y con identidad propia. Además, al contar con un tradicional camión de los helados, ofrece esta experiencia heladera a multitud de personas durante la temporada.

Otro ejemplo lo encontramos en la pastelería Delicias de Cuéllar, donde Jesús Gómez ha llevado su saber hacer al mundo de los helados artesanos con una nueva propuesta innovadora. Sabores como fresa, yogur con frambuesa u otras variedades de frutos rojos, reflejan la esencia de Tierra de Sabor en cada cucharada, demostrando que se puede dar forma a nuevas experiencias gastronómicas, sin perder ni una pizca de autenticidad.
Es por esto que cada vez son más los obradores de la Comunidad que comienzan a incorporar helados artesanos a su oferta, aprovechando la excelente calidad de producto que caracteriza a nuestra región.
Tradición e innovación en cada cucharada
El helado artesano es mucho más que un capricho de verano: es una forma refrescante de mantener vivas las recetas tradicionales, de innovar desde lo local y de poner en valor los productos de calidad de Castilla y León.

En los últimos años, el sector ha sabido evolucionar con sensibilidad y creatividad, incorporando opciones para todos los gustos y necesidades: helados artesanos sin lactosa, veganos, sin azúcares añadidos o con ingredientes ecológicos y de proximidad. También se experimenta con sabores nuevos, técnicas de maduración y combinaciones gourmet que sorprenden al paladar sin perder la esencia de lo artesanal.
Si aún no has probado un helado con el sello Tierra de Sabor… este verano es tu momento.









