Receta de orejas y flores de carnaval, carnaval con sabor a tradición
Las orejas y las flores de Carnaval ocupan un lugar especial: dulces sencillos, fritos y crujientes, que hablan de tradición, de familia y de una forma de celebrar ligada al calendario y a la tierra.

El Carnaval en Castilla y León no se entiende sin el sonido del aceite caliente y el aroma dulce que invade cocinas y obradores. Son días de celebración antes de la Cuaresma, de mesas compartidas y de recetas heredadas que aparecen solo una vez al año. Entre todas ellas, las orejas y las flores de Carnaval ocupan un lugar especial: dulces sencillos, fritos y crujientes, que hablan de tradición, de familia y de una forma de celebrar ligada al calendario y a la tierra.
Un origen popular ligado al calendario festivo
Las orejas y las flores tienen un origen humilde y doméstico. Nacen de la cocina de aprovechamiento, cuando con pocos ingredientes —harina, huevo, leche, azúcar y aceite— se elaboraban dulces capaces de alimentar a toda la familia en días de fiesta. El Carnaval marcaba el momento perfecto: antes del ayuno cuaresmal, se permitía el exceso, el azúcar y la fritura.
Las orejas de Carnaval, muy extendidas en el noroeste peninsular, reciben su nombre por su forma fina y ondulada, que recuerda a una oreja. Son ligeras, crujientes y se espolvorean generosamente con azúcar, convirtiéndose en uno de los dulces más esperados del invierno tardío.

Las flores, por su parte, deben su nombre a su forma característica, conseguida gracias a un molde metálico que se sumerge en la masa y después en el aceite caliente. Su elaboración requiere algo más de destreza, pero el resultado es tan vistoso como delicado: auténticas flores doradas que se convierten en protagonistas de las mesas de Carnaval.

Dos dulces, una misma esencia
Aunque su forma y técnica difieren, orejas y flores comparten esencia. Ambas recetas se elaboran con masas líquidas o semilíquidas, se fríen en aceite abundante y se terminan con azúcar o azúcar glas. El secreto está en la textura de la masa, en el punto exacto del aceite y en la paciencia de quien las prepara.
Tradicionalmente, estas elaboraciones se hacían en grupo. Varias generaciones alrededor de la cocina, unas estirando la masa, otras friendo y otras espolvoreando azúcar. Más que un dulce, eran —y siguen siendo— un ritual colectivo, una forma de transmitir saberes y celebrar la identidad local.
La importancia de una buena harina
En recetas tan sencillas, la calidad de los ingredientes es fundamental. La harina no es un elemento más: es la base de la masa y determina su elasticidad, su fritura y su resultado final. Por eso, apostar por una harina de origen y calidad contrastada marca la diferencia.
La Harina Tradicional Zamorana MG procede de trigos seleccionados y molidos siguiendo métodos tradicionales en la provincia de Zamora. Su uso en repostería permite obtener masas finas, manejables y con una fritura homogénea, ideales para dulces como las orejas de Carnaval.
Receta tradicional de Orejas de Carnaval
Ingredientes
- 500 g de Harina Tradicional Zamorana IGP
- 2 huevos El Granjero
- 125 ml de leche Gaza
- 50 g de mantequilla o manteca
- 50 g de azúcar
- 1 pizca de sal
- Ralladura de limón (opcional)
- Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír
- Azúcar para espolvorear
Elaboración paso a paso
1️⃣ Preparar la masa: En un bol amplio, mezcla la harina con la sal y el azúcar. Añade los huevos, la leche templada y la mantequilla derretida. Incorpora la ralladura de limón si deseas un toque aromático.
2️⃣ Amasar y reposar: Amasa hasta obtener una masa lisa y elástica. Forma una bola, cúbrela con un paño y deja reposar al menos 30 minutos. Este reposo facilitará el estirado.
3️⃣ Estirar las orejas: Divide la masa en porciones pequeñas y estíralas con rodillo hasta que queden muy finas y casi transparentes. La finura es clave para lograr el crujiente característico.
4️⃣ Freír: Calienta abundante aceite en una sartén amplia. Fríe las orejas de una en una, dándoles forma ondulada con cuidado, hasta que estén doradas por ambos lados.
5️⃣ Escurrir y terminar: Sácalas a un plato con papel absorbente y espolvorea con azúcar mientras aún están calientes.

Carnaval que se saborea
Las orejas y las flores de Carnaval son mucho más que un dulce. Son memoria, calendario y territorio. Son la prueba de que la tradición sigue viva cuando se cocina con tiempo, con buenos ingredientes y con ganas de compartir.
En cada bocado hay historia, y en cada fritura, una celebración que se repite año tras año. Porque el Carnaval, en Castilla y León, también se disfruta con azúcar en los dedos y tradición en la mesa.
Entre el crujir del aceite y el azúcar espolvoreado, las orejas y flores de Carnaval nos recuerdan que la tradición también se saborea.









