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Sopas de ajo: de plato humilde a icono gastronómico

El alma de la cocina castellana

4 raciones

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60 min.

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Sopas de ajo

Ingredientes

  • Dientes de ajo de Castilla y León 8
  • Pan duro del día anterior (preferiblemente pan candeal o de hogaza) 150 gramos
  • Una cucharada sopera de pimentón por cada 4 personas
  • Aceite de oliva virgen extra 100 mililitros
  • Caldo o agua 1.52 litros
  • Sal al gusto
  • (Opcional) Huevos unidades
  • (Opcional) Lascas de jamón o torreznos para servir

Pocas recetas resumen tan bien la esencia de Castilla y León como las sopas de ajo.
Nacidas de la sencillez y del aprovechamiento, este plato humilde se ha convertido en uno de los iconos de nuestra gastronomía, presente en fiestas populares, cartas de restaurantes y, sobre todo, en los hogares.

Su secreto es simple: ingredientes básicos —pan, ajo, aceite y pimentón— que, al unirse, crean un sabor reconfortante, profundo y lleno de tradición.

Las sopas de ajo son calor y memoria. Son ese plato que reconforta en los días fríos y que recuerda el ingenio de quienes, con poco, lograron mucho.

Preparación

Corta el pan duro en rebanadas finas o en pequeños dados. Este será el alma del plato, así que elige un buen pan de miga consistente, típico de los hornos castellanos.

Pan con sello Tierra de Sabor.

En una cazuela de barro o una olla amplia, añade el aceite y caliéntalo a fuego medio.

Pela los ajos y dóralos enteros o laminados (según tu gusto) hasta que estén dorados, sin llegar a quemarse.

Retira un momento la cazuela del fuego para que el pimentón no se queme.

Agrega la cucharada de pimentón, remueve rápidamente y vuelve a colocar al fuego.

El pimentón es lo que da ese color rojizo y el inconfundible aroma a las sopas de ajo.

Añade el pan cortado a las sopas de ajo y remueve bien para que se impregne del aceite y el pimentón.

Déjalo tostar ligeramente durante un par de minutos: este paso aporta sabor y textura.

Vierte el caldo (de carne, jamón o simplemente agua, según la tradición) hasta cubrir el pan.

Remueve las sopas de ajo y deja cocer a fuego medio durante unos 10-15 minutos, hasta que el pan se haya deshecho parcialmente y el conjunto adquiera una textura densa pero no pastosa.

Prueba y ajusta de sal.

Rompe los huevos directamente sobre la sopa, uno por comensal, y deja que se cuajen ligeramente con el calor residual del guiso (sin remover demasiado).

Lleva las sopas de ajo a la mesa en cazuelas individuales.

Puedes coronarlas con unas lascas de jamón, unos torreznos crujientes o incluso un chorrito de aceite de pimentón.

Sopas de ajo

Las sopas de ajo nacieron en los hogares campesinos, donde el pan del día anterior nunca se tiraba y el pimentón daba vida a las ollas más humildes.

Hoy, ese mismo plato se sirve en restaurantes de toda Castilla y León, como homenaje a nuestras raíces.

Su aroma, su sabor y su sencillez siguen recordándonos que la verdadera grandeza de la cocina castellana está en los platos que se hacen con cariño, con tiempo y con ingredientes de la tierra.

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