
Contacto
Consejo Regulador de DO Cigales
consejo@do-cigales.es
983 58 00 74
C/ Corro Vaca, 5, 47270 Cigales (Valladolid)
La Denominación de Origen Cigales es sinónimo de tradición vitivinícola con personalidad propia. Aunque sus vinos rosados y tintos son el emblema de la zona, desde 2011 también se elaboran blancos, dulces y espumosos. Su viñedo viejo aporta una tipicidad a la zona que le da un alto valor cualitativo, lo que la convierte en una denominación con historia y futuro.

Zona de producción
La DO se extiende por el sector norte de la depresión del Duero, a ambas márgenes del río Pisuerga. Abarca 11 municipios de Valladolid (incluido el pago “El Berrocal”, en el término de la capital) y el municipio de Dueñas, en Palencia. Un territorio modelado por el río y por siglos de cultivo, con una identidad marcada por la tierra y el clima.
Lo que la hace única
La variedad Tempranillo es el alma de los vinos de DO Cigales. Se acompaña de Garnacha, Albillo, Viura y Verdejo para aportar complejidad, frescura y un carácter frutal muy reconocible. Esta combinación da lugar a sus famosos rosados y claretes: expresivos, aromáticos y con una boca fresca, equilibrada y de taninos suaves.
La DO Cigales también acoge tintos, blancos, espumosos y dulces:
-
Los tintos destacan por su estructura armoniosa y esa misma presencia frutal.
-
Los blancos y espumosos, incorporados desde 2011, ofrecen propuestas frescas, redondas y muy fieles al carácter de la zona.
Los suelos son ricos en arenas, calizas y gredas, con un alto contenido en yeso, y un pH próximo a 8, sobre capas profundas de arcillas y sedimentos antiguos. El río Pisuerga cruza la zona y modera el clima, que combina el rigor del norte con cierta suavidad del sur. Todo ello favorece una maduración equilibrada y otorga a los vinos una marcada armonía, expresividad y una agradable redondez en boca.


¿Sabías que…?
A finales del siglo XIX, cuando la filoxera devastó los viñedos franceses, los vinos de la DO Cigales cruzaban a Burdeos a través del puerto de Pajares para ocupar su lugar. Desde entonces, fueron aceptados en los mercados internacionales. La vendimia de 1888 alcanzó los 15,5 millones de kilos de uva, una cifra muy similar a la que se recoge hoy en día.

