
Contacto
Asociación Vino de Calidad Valles de Benavente
vallesdebenavente@vallesdebenavente.org
980 64 30 77
980 64 30 77 (Fax)
Pza. Mayor, s/n, 49622 Brime de Urz (Zamora)
Reconocida desde 2008, esta Denominación de Origen Protegida se sitúa al noreste de la provincia de Zamora. Su singularidad nace de la diversidad de variedades y de un entorno que combina altitud, clima y tradición. El resultado: vinos tintos, blancos y rosados con identidad propia y fuerte expresión del territorio.

Zona de producción
La DOP Valles de Benavente está situada al noreste de la provincia de Zamora, en los valles de los ríos Esla, Tera, Órbigo y Eria.
Lo que la hace única
Los vinos de la DOP Valles de Benavente nacen en una tierra de transición, marcada por la altitud y la diversidad climática. En esta zona, la vid encuentra el equilibrio perfecto entre la frescura del norte y la calidez del centro peninsular, lo que da lugar a elaboraciones con carácter y personalidad.
Los rosados, elaborados principalmente con Prieto Picudo, se reconocen por su color cereza, una leve aguja natural y aromas intensos a fresa y frambuesa. En boca muestran frescura, taninos dulces y un cuerpo sorprendente. Los blancos, con variedades como Verdejo y Malvasía, destacan por una nariz muy expresiva, dominada por aromas frutales y anisados, y un buen equilibrio entre acidez y volumen. Por su parte, los tintos —a partir de Tempranillo, Mencía y Prieto Picudo, con al menos un 75 % de estas variedades— ofrecen capas medias, tonos violáceos y aromas de frutas del bosque como mora y arándano. En sus versiones con crianza y reserva, la barrica aporta suavidad, elegancia y complejidad.
La altitud media de los viñedos, en torno a los 740 metros, permite una maduración pausada y completa. Todo ello, sumado al arraigo de variedades tradicionales y al respeto por las técnicas de elaboración, define el perfil de unos vinos auténticos, expresivos y profundamente conectados con su origen.


¿Sabías que…?
Benavente siempre ha sido tierra de paso y cruce de caminos. A lo largo de la historia, esta ubicación favoreció el comercio, y el vino se convirtió en uno de los productos más valorados. Los viticultores lo elaboraban en bodegas tradicionales y lo ofrecían a quienes atravesaban la región. Un legado que sigue vivo hoy en día.

